Su nombre la delata: se trata de vinos fuertes, con gran presencia de taninos. De origen francés, la variedad se da muy bien en Uruguay y en nuestro país, los exponentes del noroeste son de lo más destacado.

Los vinos de Tannat son populares por su gran aporte de color y estructura en cortes. Si bien suele ser utilizado mayormente de esta forma, cada vez encuentra una mejor identidad como monovarietal. Es una variedad oriunda de la zona vitícola de Madiran, ubicada en el suroeste de Francia, y tuvo su momento de gloria en el pasado, cuando los consumidores elegían vinos concentrados y de gran carácter. Luego los paladares cambiaron y la búsqueda de vinos frescos y frutados dejó al Tannat en un lugar secundario, considerado únicamente como blender. No obstante, los paladares y la viticultura evolucionan, y hoy la cepa es muy valorada por enólogos gracias a su aporte de acidez natural, un componente clave para elaborar vinos de guarda y mantener una óptima sanidad en el viñedo.

Cuando bebemos Tannat, encontramos aromas a frutas negras y frambuesa, y en la boca predominan los taninos y cierta frescura, a veces mentolada. Esta cepa es ideal para guarda o crianza en roble, ya que a medida que envejece se suaviza y se hace más amable al paladar. A la hora de acompañar las comidas, el abanico es bastante amplio. Recordando la regla de que el vino nunca ha de imponerse sobre el plato – y viceversa-, el desafío con esta uva es mayor dada su tendencia a “abarcarlo todo”. En este caso, las carnes grasas resultan ideales; un osobuco braseado, un asado de tira o una buena pieza de cordero pueden acompañar muy bien. En cuanto a los quesos, se lleva bien con los de cabra y oveja y también los quesos azules no muy maduros. Las pastas con salsa de tomates y especias también funcionan como matrimonio.

En la actualidad, en Argentina el cultivo alcanza más de 900 hectáreas distribuidas a lo largo del país. Las provincias con mayor cultivo son Mendoza, San Juan y Salta, siendo esta última la zona más prometedora. De hecho, Cafayate es la localidad que más hectáreas concentra y el lugar que está produciendo vinos sorprendentes que contrastan con los de otras regiones. Las diferencias entre los tannat argentinos y los uruguayos son notables; mientras que el clima de los Valles Calchaquíes es soleado y seco, con viñedos que descansan por encima de los mil metros de altura, en Uruguay y Francia, los cultivos de Tannat se encuentran sobre el nivel del mar y cerca de ríos y mares.

Un varietal ideal para asados especiales y buena compañía. Un vino para redescubrir y valorar gracias a su aporte fundamental de frescura, acidez y tanicidad, tres grandes atributos de un buen vino.

Por Nayla Díaz para Revista Elixir