En pleno Palermo Botánico y a la vuelta del concurrido boulevard Cerviño, una nueva propuesta gastronómica de impronta italiana desembarcó en Buenos Aires.

Sette, que en italiano significa siete, es un nuevo restaurante que ofrece culto a la pizza y sus siete ingredientes: farina, fior di latte , pomodoro naturale, olio d’oliva, lievito e sale. Con un moderno horno de barro a la vista, el maestro pizzero, Atilio Carbone, descendiente de padres nacidos en Nápoles, deslumbra al público con sus técnicas de amasado y auténtica pizza a la piedra: finita, crocante y delicada.

Aunque el fuerte de Sette es la «vera pizza napoletana», es preciso destacar la sabrosura de sus risottos. Los hay al funghi, con champiñones y parmesano ($180), Gamberi, de langostinos y tomates secos ($180) y Caprese, bocconcini, cherry y albahaca ($180). Todos hechos en el momento y con arroz carnaroli, como corresponde.

Respecto a las pizzas, vale aclarar que, fiel al estilo napolitano, la pizza individual consta de cuatro abundantes porciones. Así que, aquellos de poco apetito, tranquilamente pueden compartir. Las más destacadas son la Quattro, tomate, mozzarella, alcaucil, morrón al olio, champiñones, jamón cocido y aceitunas negras. ($190/$260), la Regginella, con bocconcini, cherry y albahaca ($185/$250) y la Abruzzo, con salchicha italiana, mozzarella, cherry y pesto ($190/$260), sumado a las variedades clásicas como la Margheritta (especialidad de la casa) y Cuatro Quesos, entre otras.

Además, como no podía ser de otra manera, las pastas tienen su lugar destacado. Las pastas secas están hechas a base de puro trigo italiano y las frescas amasadas en el día. Tortellini, Linguini, Pappardele, son algunas de las irresistibles creaciones que pueden acompañarse con diferentes salsas como carbonara, genovesa, bolognesa y mucho más. Por otro lado, Sette ofrece una tentadora propuesta de ensaladas de las que destacamos la Sardegna, con salmón, rúcula, verdes y ricotta ($155)  o la Tostarella de pollo, crostinis, cherries, verdes y parmesano ($145). Además, un trío de bruschettas para chuparse los dedos y otras especialidades en panini.

Para el dulce final, una palabra: Cannoli. Estas delicias típicas de la pastelería italiana encontraron asidero en Palermo y Sette las reproduce con fidelidad al estilo siciliano. Se trata de una masa enrollada en forma de tubo que dentro lleva ingredientes mezclados con ricota. En el restaurante ubicado sobre la calle Lafinur se puede probar su creación con chocolate y arándanos por solo $45. Un recomendado.

Para beber, cerveza tirada de Antares y Peñón del Águila, jugos naturales, cocktails y vinos blancos, tintos y rosados. En cuanto al lugar, las mesitas en la calle son una irresistible opción para las noches de verano. Para aquellos que deseen ver a Atilio en acción, vistiendo su impecable chaqueta de cocinero blanca, moldeando bollos y dominando el horno, pueden optar por alguna mesita dentro del amplio salón y  de paso disfrutar del imponente y colorido mural que decora las paredes del lugar.

En resumen, una propuesta novedosa y auténtica con precios accesibles y el diferencial de emular con todo el detalle una cocina tan importante que hasta se ha postulado como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco. Una sabrosa porción del sur de Italia en Buenos Aires.

Sette
Lafinur 3257, CABA