La histórica confitería, emblema de la cultura porteña, reabrirá sus puertas al público el próximo 8 de julio tras largos años de espera y renovación.

En la víspera de su 106° aniversario y de un nuevo del Día de la Independencia nacional, la Confitería del Molino reabrirá sus puertas con capacidad limitada de 8 mil personas. Quienes asistan podrán recorrer los salones y la confitería, además del subsuelo, la cúpula, y también disfrutar de música en vivo y de exposiciones de objetos históricos.

En un comunicado oficial, los organizadores explicaron que «se comenzarán a realizar visitas periódicas al edificio, para que la comunidad pueda ver el avance de un lugar histórico de Buenos Aires que, con el esfuerzo de trabajadoras y trabajadores del Congreso Nacional, pronto volverá a ser ese punto de encuentro para quienes quieran disfrutar de un café y su emblemática pastelería».

Cómo ser parte del recorrido inaugural

Los cupos, informó la Comisión del Molino, podrán adquirirse desde el día lunes 4 de julio a las 12, a través de la página web oficial: http://www.delmolino.gob.ar/. Los recorridos duran 40 minutos y habrá ocho turnos disponibles desde las 12 a las 19 hs. El recorrido se hará por escalera. Se podrá visitar el primer piso, la planta baja y el subsuelo. Una vez finalizado, habrá acceso opcional a la azotea, ingresando por Av. Callao 32.

Historia de la Confitería del Molino

● Dos reposteros italianos, Constantino Rossi y Cayetano Brenna, compraron en 1904 la esquina de Callao y Rivadavia. Siete años después adquirieron las casas vecinas de Callao 32 y Rivadavia 1815. En 1917, abrieron la confitería del Molino.
● Levantaron uno de los edificios más altos de la ciudad, de 5000 m2. Le pusieron Del Molino, porque enfrente, en la Plaza del Congreso, funcionaba el primer molino harinero de Buenos Aires, el llamado molino a vapor de Lorea.
● Hasta el último material fue traído de Italia. Y le encargaron la obra al más famoso arquitecto de entonces: Franceso Gianotti, italiano (autor, también, de la Galería Güemes, en la calle Florida).
● En 1930, durante el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Irigoyen, la confitería fue incendiada. La reconstruyeron un año después. La muerte, en 1938, de Cayetano Brenna marcó el final de la Belle Époque. Pasó por distintas manos, hasta que sucumbió a la quiebra.
● Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, Patrimonio Histórico del Art Nouveau y la vanguardia de la Belle Époque por la UNESCO en el año 2000, integrar el área de preservación histórica no la salvó de la decadencia, el abandono y la muerte.
● El 23 de febrero de 1997 cerró definitivamente sus puertas. Pasaron casi 21 años.
● En 2014, fue expropiado y pasó a ser propiedad del Congreso Nacional.