Por Werner Pertot

Netflix estrena la adaptación de la novela gráfica The Sandman, de Neil Gaiman, en una ambiciosa puesta en escena que sigue de cerca el comienzo de esta serie de comics.

Puede ser que Netflix haya encontrado, finalmente, una de sus grandes franquicias para sostener su negocio del streaming que viene con problemas. Se estrenó The Sandman, una serie que adapta el comic del mismo nombre de Neil Gaiman. La novela gráfica está probablemente en el top 5 de las mejores de la historia. Y la serie le hace honor, siguiendo casi al pie de la letra lo que va ocurriendo en el comic. También hay cambios, pero en líneas generales son para mejor. La serie consolida una sólida primera temporada, que abarca dos de los diez tomos del comic (Preludios y nocturnos y Casa de muñecas), por lo que tienen material para seguir trayendo más Sandman.

La novela gráfica de Gaiman fue la que lo catapultó a la fama. Lejos de las historias de superhéroes, narra de forma compleja el devenir de una serie de entidades eternas (se llaman así, de hecho, los Eternos, o the Endless), que incluyen al protagonista Sueño, a su hermana mayor Muerte, y al resto de la familia (Deseo, Desesperación, Destino y Delirio). Cada uno es una representación antropomórfica de una condición fundamental del ser (Sueño no es el dios de los sueños, porque los dioses son algo con un poder menor en el universo de Gaiman, dejan de existir si dejan de creer en ellos –para más datos pueden leer American Gods o ver la serie inconclusa que la adaptó-, en cambio los eternos son eso: eternos). 

En la primera novela a Sueño -o Morfeo- lo encarcelan durante 70 años, con consecuencias nocivas para toda la humanidad. Cuando se libera, además de buscar venganza va a intentar recuperar los objetos mágicos que le robaron. Alguno de ellos va a tener que ir a buscarlo directamente al infierno, donde se va a encontrar con une Lucifer interpretado por Gwendoline Christie (Brienne de Tarth en Game of Thrones).  El capítulo del infierno es el mejor de los 10 que estrenó Netflix, por lejos. Y tenemos asegurado más de esa Lucifer a futuro cuando adapten otra parte del comic llamada Estación de nieblas. 

La serie sigue muy al pie de la letra el comic, a tal punto que los capítulos de la serie se llaman exactamente como los de la novela gráfica. Esto no es raro si sabemos que la serie fue supervisada por el propio Gaiman,  con un Tom Sturridge muy solemne, al que a veces el tono de voz le hace parecer que está interpretando a Batman. 

Pero también hay cambios que tienden a mejorar la trama o a depurarla. En el comic, había todo tipo de intervenciones de DC (la editorial que sacó originalmente Sandman), que aquí fueron expurgados. Nada importante: una aparición de la Liga de la Justicia por acá, algún personaje como John Constantine por allá. Son todas cosas que detenta hoy HBO Max, que tiene las licencias de DC, por lo que Netflix prefirió expurgarlas de la trama. Curiosamente, eso hace que la historia de Sandman funcione mejor, con menos desvíos. 

Quizás para el no iniciado el primer capítulo puede resultar un poco lento e introductorio. Para quienes leimos el comic, el hype es ver como adaptan una de las grandes novelas gráficas. Y salen airosos. Tuvieron que darle más protagonismo a una de las pesadillas que crea Morfeo –El Corintian– para que hubiera algo parecido a un antagonista en la primera temporada (es que el comic no responde a ciertos parámetros clásicos de la narración, puede tener desde capítulos muy introspectivos o filosóficos, hasta adaptaciones de obras de Shakespeare). 

Tiene capítulos muy perturbadores (entre ellos, el que ocurre en un restaurant abierto las 24hs, que no pensé que se iban a animar a adaptar como lo hicieron), otro que hacen un viaje a través de las épocas (dado que existen desde siempre, los Eternos tienen historias en todas las eras), en el que hay que destacar la buena adaptación. 

La actuación de Kirby Howell-Baptiste –a quien cuestionaron los trolls por su color de piel- es realmente excelente como Muerte, la hermana mayor y menos solemne y acomplejada de Sueño. También fue clave la elección de una persona no binaria para hacer de Deseo: Mason Alexander Park se come ese rol. En suma, como decía al comienzo, mi impresión es que Netflix encontró otro tanque con el que mantener las suscripciones, aunque siempre me queda la duda de cómo la verán aquellos que no tuvieron contacto con la obra original. Y como van a hacer para adaptar los futuros tomos, que son más complejos. Todo eso lo sabremos para adelante. Por ahora, a disfrutar de la magia de Gaiman.


  • The Sandman se estrena este viernes 5/8 por la plataforma de streaming Netflix