facu pomponio

De un quincho improvisado a un fenómeno gastronómico en expansión, Facu Pomponio convirtió una reunión entre amigos en un proyecto que hoy marca tendencia: Michele, una historia de pasión, herencia italiana y espíritu emprendedor que no deja de crecer.

Todo comenzó en 2019 con un gesto simple: dos kilos de harina, dos kilos de tomates y 15 pizzas para 15 amigos. Lo que parecía una reunión más entre conocidos terminó siendo el punto de partida de una historia que no dejaría de crecer. Detrás de esa primera horneada estaba Facu Pomponio, quien, impulsado por el éxito inesperado, decidió profesionalizar su pasión.

Con ese objetivo viajó a Italia, cuna de la pizza napolitana, donde se formó y absorbió los secretos de una tradición centenaria. A su regreso, creó una cuenta de Instagram bajo el nombre “Michele”, en homenaje a su padre Miguel, fallecido en 2018. El proyecto no solo funcionaba como tributo personal, sino también como un puente simbólico con sus raíces italianas.

El emprendimiento comenzó de manera austera: un quincho, un horno y una mesa. Michele abría cada 15 días, en un formato casi experimental. Sin embargo, el boca en boca hizo su trabajo. La convocatoria creció de manera sostenida hasta que, una semana antes del inicio de la pandemia, alcanzó los 100 clientes en un solo día. Durante la cuarentena, lejos de frenarse, el proyecto se consolidó y expandió su alcance.

Con el tiempo, Michele Pizza e Amore se convirtió en un fenómeno gastronómico en Ranelagh y alrededores. El reconocimiento no tardó en llegar: la Associazione Verace Pizza Napoletana certificó al emprendimiento como pizzería napolitana auténtica, y Pomponio se transformó en el primer pizzaiolo argentino en obtener esa distinción.

Pero su crecimiento no se limitó a la cocina. Pomponio también canalizó su energía en desafíos personales, como una maratón solidaria que lo llevó a correr desde su local hasta Mar del Plata. Paralelamente, continuó viajando a Italia, incorporando nuevas técnicas y sabores a su propuesta.

Fiel a su espíritu inquieto y emprendedor, decidió dar un nuevo paso. En un estacionamiento de Quilmes vio una oportunidad. Donde otros veían un espacio vacío, él imaginó un concepto. Así nació Michele Parcheggio: un lugar que mantiene la esencia napolitana de Michele Pizza e Amore, pero suma una impronta más sofisticada, con una carta ampliada y una barra de tragos que completa la experiencia.

Hoy, Pomponio celebra esta nueva etapa con la misma convicción que lo impulsó desde el comienzo. Su historia es la de un proyecto que creció desde lo artesanal y lo afectivo hasta convertirse en una marca con identidad propia: bien argentina, pero con corazón italiano.

Más info en: @facu_pomponio
@michele_pizzaeamore