Por Werner Pertot

Amazon estrenó Los anillos del poder, la multimillonaria producción que funciona como una precuela del Señor de los Anillos. HBO Max lanzó La casa del Dragón, la precuela de Juego de Tronos. Dos megaproducciones de fantasía que chocan como dragones y balrogs. 

Si te gusta la fantasía medieval es un gran momento para estar vivo. Amazon lanzó finalmente la esperada Los anillos del poder, que viene a contar la historia de la Tierra Media cientos de años antes de la guerra del Anillo, contada en la trilogía de Peter Jackson de El señor de los anillos (además de, obviamente, en las novelas de Tolkien). La serie tiene fotografía y unos efectos especiales impresionantes, y recupera la historia previa de algunos personajes clásicos de la saga, como Galadriel o Elrond. En tanto, HBO Max lanzó la precuela de lo que fue su serie más taquillera, Juego de Tronos, basada en los libros de George Martin. A diferencia de la original, esta serie está basada en un libro que Martin ya terminó (Fuego y sangre). Cuenta la historia de la dinastía Targaryen, unos 200 años antes de la guerra de clanes por el Trono de Hierro. 

Las dos series son de fantasía medieval, pero tienen diferencias muy marcadas. En un aspecto que se puede resumir velozmente: en La casa del Dragón hay sexo, mutilaciones, sangre y tripas. En el universo Tolkien, no. Es más parecida a una serie apta todo público. En el universo Game of Thrones predomina la política, las intrigas, las facciones que no son ni buenas ni malas. En cambio, en el mundo de la Tierra Media está mucho más definido quienes son los buenos y quienes, los malos. 

Los anillos del poder

O el malo. Porque la precuela del Señor de los Anillos va a contar el ascenso de Saurón, el Señor Oscuro al que enfrentarán en la trilogía. Aquí no es un ojo envuelto en llamas e incorpóreo. Tiene un cuerpo y hasta se supone que es bello (parte de la gracia de la serie es que no se sabe cuál de todos los personajes es, en verdad, Saurón, dado que se está ocultando desde que vencieron a su patrón, el poderoso Morgoth y lo desterraron al vacío fuera del mundo). 

Al comienzo de esta serie, la mayoría de los elfos –que viajaron a la Tierra Media desde Valinor, la tierra imperecedera- creen que la guerra terminó cuando vencieron a Morgoth. Solo Galadriel, una elfa comandante de los ejércitos del norte, sigue de forma incansable la búsqueda de Saurón, lugarteniente de Morgoth, motivada por la muerte de su hermano en las guerras.  Ella sabe que la guerra no terminó, pero nadie le cree: es la Casandra del reino élfico de Lindon.

De entrada, se nota que esta serie tiene mucho, pero mucho más presupuesto que otras series de medio pelo que estrenó Amazon, algunas basadas en texto o comics alucinantes como La rueda del tiempo o Paper girls, pero sin los dólares detrás como para lograr los efectos increíbles que se ven en esta serie, que bien sería para ir a ver al cine. Para que quede claro, son 465 millones de dólares para 8 episodios de los showrunners: J.D. Payne and Patrick McKay.

La serie busca de muchas maneras mostrar su afinidad con la querida trilogía original: ya sea reeditando un combate con un troll, o buscando retomar frases famosas de los personajes originales (un poco como Star Wars hizo con la frase “Tengo un mal presentimiento sobre esto”). 

Además de una Galadriel guerrera –muy distinta en su rol a como la vimos en las pelis de Jackson- la serie muestra un Elrond diplomático, unos enanos desconfiados en una ciudad de Kazad-Dum en todo su esplendor (previo a que el Balrog los masacrara).  El material de base con el que contaba Amazon es escaso (solo tienen los derechos de los apéndices de El señor de los anillos, no pueden usar ni El Silmarillion, ni los Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media, ni los Cuentos perdidos), por lo que hay mucha libertad creativa. Por ejemplo, sumaron a unos antepasados de los hobbits, los harfoots. Inventados para esta historia, creo que fueron un acierto: le agregan color a la historia (que hubiera sido muy aburrida sin hobbits). Sin ellos, sería todo grandes lores humanos y elfos perfectos. Todo grandilocuente. 

Por último, la presentación que hacen de los orcos es casi una película de terror dentro de la serie. La forma en la que emergen –casi literalmente- está bien lograda. 

Los que odian las adaptaciones que se alejan del original, seguramente tengan problemas con esta serie. Los que busquen la creatividad fuera del cauce de lo ya escrito pueden verse interesados por esta serie, bien en la línea de la primera trilogía de Peter Jackson 

La casa del Dragón

El primer episodio de La Casa del Dragón nos quiso mostrar que está de vuelta Juego de Tronos con más: más sexo, más desnudos gratuitos, más mutilaciones en cámara, más gore y –sobre todo- más intrigas políticas. Aunque esto último es lo que más se extraña de la serie original, a cuya sombra La casa del dragón no queda tan bien parada.

No obstante, pese a no ser tan interesante como la original, suma algunos personajes que prometen: la princesa guerrera Rhaenyra Targaryen y su complejo de no haber sido un hijo varón es una de ellas. Su tío, Daemon Targaryen, y su complejo de nunca me aceptarán como rey porque soy un bardo, es otro.

El eje central de la serie es el rey y la falta de un heredero varón, en un reino que no acepta la descendencia femenina. La violencia contra las mujeres, en múltiples formas, y su lugar en una sociedad hiperpatriarcal es uno de los temas principales de esta serie. De hecho, forma parte de la primera discusión que tiene Rhanyra con su madre: esta última le dice que su rol es darle hijos a los reyes. “La cama para parir es nuestro campo de batalla”, le advierte (y no se imagina lo acertada que está). “Prefiero ser un caballero y pelear”, es la posición de Rhaenyra. 

La actriz que encarna la versión adulta de la princesa, Emma D’Arcy, se reconoce como persona no binaria y se basó en su historia para confeccionar el personaje. “Tuve muchas conversaciones con ellos sobre cómo se posiciona Rhaenyra con respecto a su género. Fundamentalmente, ella es una persona que está obsesionada con masculinidad porque, para ella, la masculinidad equivale a la libertad”, explicó la actriz, que va a interpretar a una Rhaenyra mayor (en los primeros capítulos, vimos la versión que interpreta Milly Alcock). 

Se trata, nuevamente, de una serie que muestra una guerra de sucesión, en este caso entre facciones de la misma casa Targaryen. Veremos si finalmente resulta ser una digna sucesora de la original. Yo, por el momento, me reservo el juicio final. Y siempre queda que la serie demande juicio por combate. 

La casa del Dragón se emite todos los domingos por HBO Max. Tiene 10 episodios. Los anillos del Poder se emiten los viernes por Amazon Prime. Tiene 8 episodios.