Oriunda de la región de Burdeos, Francia, la Sauvignon Blanc es reconocida en el mundo por sus vinos color amarillo verdosos, de intensos aromas, frescura y buena acidez. Según el clima donde se la cultive, otorgará distintas características. Esta uva es muy reconocida por darle origen al vino dulce Sauternes en Francia, y también goza de gran popularidad en los países productores del nuevo mundo como Chile y Nueva Zelanda, gracias a la marcada intensidad aromática sus vinos. En Argentina hay más de 2000 hectáreas cultivadas y el número va en ascenso.

De racimo mediano, compacto y cónico, los vinos elaborados con uvas Sauvignon Blanc otorgan colores brillantes, dorados y aromas muy intensos que varían según la zona de origen del viñedo. En climas fríos ofrecerá notas a pasto recién cortado, pimientos verdes y frutas tropicales. En tanto, en climas más cálidos ofrecerá aromas a frutas tropicales, durazno y pomelo. Se trata de una variedad de ciclo corto que gusta del sol pero con moderación, ya que en exceso podría destruir su potencial aromático. Su nombre proviene de la palabra francesa “sauvage” que significa salvaje, y “blanc” que significa blanca.

Otra particularidad de esta uva es que es muy sensible a hongos y pestes, lo que fue utilizado a su favor por enólogos franceses, dando origen a uno de los vinos dulces más famosos del mundo: el Sauternes, un vino de corte elaborado con Sauvignon Blanc, Sémillon y Moscadelle que sólo se produce en dicha región francesa de Burdeos. Para alcanzar el dulzor, se utilizan uvas afectadas por la Botrytis Cinerea, también conocida como “podredumbre noble”; un hongo que pasifica las uvas otorgándoles una mayor concentración de azúcar y aromas. El clima de la región francesa de Sauternes resulta ideal para este hongo por lo que los viticultores han sabido usarlo a su favor para dar origen a vinos únicos en su tipo.

Junto al Riesling, la Sauvignon Blanc fue uno de los primeros en implementar tapa a rosca para su comercialización debido a que son vinos pensados para ser consumidos jóvenes. En ese sentido, el ingeniero agrónomo Fernando Losilla, enólogo de la bodega mendocina Viñas Las Perdices, detalla que “tal como sucede con la mayoría de los blancos, estos son vinos para consumir idealmente en el año de elaborados, y en caso de destinarlo a la guarda, en buenas condiciones mostrará en el tiempo una disminución de aromas frutados y una ganancia en complejidad; dependerá del consumidor elegir entre aroma o complejidad”, aseguró en diálogo con la Revista Elixir.

En Argentina, la variedad Sauvignon Blanc está presente en la mayoría de las
provincias vitivinícolas de Argentina y, según datos del Instituto Nacional de
Vitivinicultura, hasta el año 2016 se registraban un total de 2.148 ha cultivadas, lo cual
representa el 1% del total de vid del país. Junto con la variedad Chardonnay son las
dos variedades blancas que más superficie aumentaron desde el año 2000 en el país.
Si bien suele utilizarse como monovarietal, también se utiliza en muchos cortes para potenciar la vivacidad en la nariz gracias a su frescura. Como todo buen blanco, se
recomienda una temperatura de servicio ideal entre los 8 y 10 grados y a disfrutar.