Suave, cremosa y dueña de una textura única, la Burrata llegó de la Puglia italiana para instalarse entre los paladares porteños. De qué se trata y dónde probar este manjar.

Originario de Italia, este queso cremoso y fresco que bien podría describirse como un híbrido entre la mozzarella y la crema de leche, se ha convertido en objeto de devoción por todo aquel que lo prueba. A simple vista, tiene forma de bolsita y cuando se la corta, se derrama por todo el plato. Por lo general, se la acompaña con oliva y pimienta aunque las combinaciones son infinitas.

En Buenos Aires hay varios lugares que rinden tributo a este manjar mediterráneo. Una de las más ponderadas es la que sirven en Siamo Nel Forno, el restaurante y pizzería ubicado en Palermo, que en su horno de barro emula con legitimidad la verdadera pizza napolitana. Allí la preparan casera y la sirven súper fresca con rúcula, jamón crudo y por supuesto, mucho aceite de oliva.

Otro lugar destacado, que también lleva la identidad “tana” en su nombre es Sottovoce, el restaurante de los hermanos Waisman (creadores de lugares icónicos como Fervor y El Burladero), que sirven la Burrata con Bresaola, un fiambre de origen italiano que consiste en carne de ternera curada. De esta misma familia de empresarios gastronómicos se desprende Il Quotidiano, un restaurante más informal (que en su corto año de vida ya suma dos locales) en el que también se ofrece esta delicia italiana con un twist muy gourmet y original: caponata, pistachos y miel.

Afortunadamente la industria quesera continúa creciendo y apostando a la producción nacional y cada vez hay más variedad y calidad en los quesos hechos en el país. Para aquellos que deseen probarla en la comodidad de casa, pueden conseguirla en supermercados o tiendas gourmet gracias a los productores de Wapi o Arrivata, ambos emprendimientos argentinos con compromiso e innegable tradición italiana.