Antes del fenómeno gastronómico que hoy conocemos como Palermo y sus múltiples distritos, eran pocos los visionarios que se atrevían a desembarcar en la zona con proyectos gastronómicos con impronta de autor y sello étnico. Corría el año 1999 y la coqueta esquina de Costa Rica y Carranza estaba ocupada por un taller de motos. Ese mismo año, el taller fue demolido para darle forma a uno de los restaurantes pioneros de la alta cocina en Buenos Aires: Green Bamboo.

Este restaurante de comida vietnamita es uno de esos lugares que se destaca por ofrecer una experiencia multisensorial. No solo la comida es deliciosa, fresca y orginal, sino que el ambiente, la decoración y la oferta en coctelería lo convierten en el elegido para ocasiones especiales y deleitar al paladar con sabores exóticos y de calidad. Comandado por la experimentada chef Malvina Gehle, la comida de Green Bamboo apela a los cinco sentidos y, a través de sus platos, conquistar el codiciado Umami, también conocido como el quinto sabor, que representa lisa y llanamente lo sabroso. Con creces, este restaurant con 17 años de trayectoria lo consigue a través de su gastronomía, que a diferencia de sus países vecinos del sudeste asiático, utiliza más hierbas que especias, siendo protagonistas la albahaca, el cilantro, menta y lemongrass, que dotan de una frescura única cada preparación.

La «street food» de Vietnam es el mejor reflejo de esta multifacética gastronomía y quizás por eso el fuerte de Green Bamboo sean sus tapeos y finger food siendo los Nems (rolls de papel de arroz) los más populares. Se destacan los Nem Sông, frescos y rellenos de cerdo, langostinos y vegetales, y los Tom Hoa Tien, fritos y rellenos de langostinos, panceta y vegetales. Ambos salen acompañados por la tradicional y característica salsa de pescado Nuoc Cham, presente en muchas de las preparaciones. Dentro de ese festín de bocados también se puede optar por los crujientes y bien logrados Banh Tâm Bôt Chiên, langostinos fritos en nidos de batata; o los súper originales Chao Ga, pinchos de puro pollo a la parrilla en caña de azúcar que, en cada bocado desprende un sútil dulzor de la caña que da como resultado una exquisita combianción de sabores.

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La carta se completa con una serie de platos principales en los que los currys tienen un lugar preponderante: de pollo con leche de coco y maní, de pescado y mariscos y el preferido de los vegetarianos, el de calabaza. Cabe destacar que la oferta de platos es 100% inclusiva, y así como los vegetarianos tienen su apartado, los celíacos podrán elegir entre más de 10 platos libres de glúten para deleitarse. Entre los hits del restaurant, y aquellos platos que perduran desde los comienzos se encuentra la exótica Thit Bo Ko, una ensalada picante de lomo curado, camarón seco y echalote frito. Nada parecido a lo que estamos acostumbrados los porteños y plato fetiche de muchos de los que conocen la cocina de Green y vuelven especialmente por esa preparación. También, entre los más pedidos está el tiernísimo Bò Lúc Lác, un salteado de lomo con aceite de sésamo y lemongrass. Como sucede en la mayoría de preparciones asiáticas, todos los platos vienen con un acompañamiento de arroz glutinoso.

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De iluminación tenue y exquisita decoración, Green Bamboo es uno de los restaurantes porteños más elegidos para celebrar un encuentro especial. Coronado por una gran barra en forma de herradura -custodiada por bellos objetos provenientes de tierras lejanas-, mesas bajas y hasta sugerentes tatamis (esteras típicas de oriente), parejas y amigos lo eligen noche tras noche, para disfrutar no solo de la original gastronomía sino de una experiencia completa, que se completa con una música electrónica, suave y muy cool que acompasa las veladas.

La barra a cargo de Santiago Rocchi, más conocido como el «Chiqui» tiene un gran protagonismo desde el día uno gracias a sus tragos de autor. Se destacan el homónimo y fresquísimo cocktail  Green Bamboo (con gin, limón, jengibre y menta), el dulce Mat Me (pisco, torrontés y miel de maracuyá) y un jugado Hoa Nhai (con vodka, té de jazmín, sake y syrup negro), entre otros. La oferta de bebidas se completa con una excelsa carta de vinos con títulos añejos, jóvenes, suaves, dulces y de cepas que van desde un clásico malbec hasta un viognier, pasando por red soil, pinot noir y petit verdot.

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Respecto a los postres, una sola palabra: Lychee. Esta deliciosa fruta dulce y cítrica oriunda de la China, tan díficil de conseguir en Buenos Aires, tiene el lugar que se merece en forma de refrescante sorbet, acompañando por mandarinas y lemongrass y coronado con una delicada galleta de coco. Para los fans ineludibles de lo dulce, buenas noticias, podríamos arriesgar que el Bánh Kem Dua es una de las delicias mejor logradas de la Ciudad, consiste en un cuadrado de chocolate relleno de suave crema de coco, acompañado con un shot de licor del mismo fruto. Sencillamente inolvidable.

La República Socialista de Vietnam es larga en su extensión y por eso «del norte al sur hay una enorme variedad de sabores, cuanto mas al sur, hay más influencia de Tailandia y platos como currys con leche de coco, en tanto al norte se siente la influencia de la cocina de China», explica Darío Moncaut, uno de los dueños de Green Bamboo, que junto a Darío Muhafara, su socio, viajaron en reiteradas oportunidades al sudeste asiático en busca de inspiración. «Durante miles de años Vietnam sufrió todo tipo de invasiones y sin embargo fueron resistentes y gracias a eso su cocina posee una identidad muy propia», completa.

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De la mano de Malvina Gehle, chef viajera y talentosa, experta en pastelería y con experiencia en las cocinas de grandes profesionales como Mauro Colagreco Katrine Röed y Beatriz Chomnalez, las recetas que ejecuta en Green Bamboo son de primera mano. Fue allá por el ’99 que la Embajada de Vietnam en Argentina abrió sus brazos para apoyar esta propuesta y allí Malvina aprendió a cocinar los platos típicos de las mujeres de la colectividad, una verdadera garantía de autenticidad.

Hoy, a casi 20 años de su fundación, Green Bamboo tiene la misma frescura que sus contemporáneos palermitanos pero con una trayectoria que lo distingue. Sea para una ocasión especial o simplemente para darse el gusto, el comensal deberá preparar las papilas gustativas para enfrentarse con la maravillosa alquimia de encontrar lo salado, dulce, amargo, picante y ácido en un solo lugar.

Por Nayla Mariel Díaz

Green Bamboo
Costa Rica 5802, Palermo Hollywood
www.green-bamboo.com.ar