Estos vinos dulces ofrecen aromas muy profundos y una marcada acidez. Son exponentes muy codiciados, especialmente por lo difícil que es obtenerlos.

Los vinos de hielo son vinos hechos a base de uvas heladas que presentan una fuerte concentración en azúcar. La técnica para conseguir esta uva dulce consiste en dejar sobremadurar la uva en la viña y esperar la primera helada antes de cosecharla. Cuando la baya se hiela, el agua se expande y rompe la piel de la uva. Así, se pierde agua y se concentra el azúcar.

Los vinos de hielo son escasos, dulces y de gran calidad. Originarios de Alemania y famosos en Canadá, generalmente se elaboran con uvas blancas tales como Riesling o Gewürztraminer, aunque también tintas como Pinot noir o Cabernet sauvignon. Los vinos de hielo no dependen de una variedad de uva en concreto, sino de un tipo de viticultura y vinificación.

Para su elaboración, las uvas congeladas se cosechan a mano, con cristales de hielo incluídos. El congelamiento de la uva hace que se genere una alta concentración de azúcares y ácidos, dando como resultado un vino de aromas absolutamente únicos.

La dificultad que presenta su cultivo sumada a la escasez de viñedos aptos para este tipo de viticultura justifican de algún modo su elevado precio; en mercados internacionales una botella de vino de hiela oscila los USD 45. En la actualidad, son considerados una «joya» para los más experimentados.

Si bien su origen es alemán, los Vinos de Hielo (Eiswein en alemán o Ice Wines en inglés), se elaboran con gran suceso en Canadá –el mayor productor mundial en la actualidad-, Estados Unidos, Austria, Suiza y España. En nuestro país solo una bodega se ha atrevido a experimentar esta técnica: Viña Las Perdices, la bodega de Mendoza pionera en Agrelo.

VINOS DE HIELOFICHA TÉCNICA

  • Intenso aroma frutal con presencia de notas cítricas y frutos rojos
  • Temperatura ideal de servicio: entre 6º y 8º
  • Graduación alcohólica de 11,5%, 170 gr de azúcar por litro.
  • Potencial de guarda: entre 5 y 7 años