Kamado: el arte de ahumar y cocinar

Kamado: el arte de ahumar y cocinar

El Kamado es un artefacto milenario, creado en Japón hace más de 2.500 años. Se trata de un horno de barro, parrilla, cocina, salamadra y ahumadero, todo en uno. Brinda la posibilidad de  cocinar sin humo y con un mínimo de olor convirtiéndose en el mejor aliado de los balcones.

El primer paso en la historia del hombre, aquel con el cual pasó a diferenciarse de los animales y desandar el camino de la evolución, fue la facultad de cocinar los alimentos. Al principio, se estilaba cocinar directamente sobre las brasas, y la cocina, tal cual la concebimos en la actualidad, surgió en el período de la Revolución Industrial donde las nuevas tecnologías del manejo del hierro y los nuevos combustibles como gas y electricidad permitieron su desarrollo.

Por otro lado, en el otro hemisferio, sendos estudios arqueológicos demostraron que en Asia se cocinaba en braseros y hornos hechos en arcilla, hierro o madera. Con distintas denominaciones y configuraciones, entre estos artefactos se encontraban el Kamado (cocina y estufa), el Hibachi (remite a su forma contenedora de brasas), Mushikamado (para cocinar arroz al vapor) y el Tandoor (horno cilíndrico) de la india y Pakistán.

En Argentina, la pasión por la cocina a las brasas es notable y en 1994, un visionario diseñador industrial llamado Martín Béraud decidió importar por primera vez al país un Kamado. Ese mismo año los presentó en Expo Japón (en la Rural), vestido de traje cual empresario para su venta, con los hornos apagados. La gente no entendía nada. Los últimos dos días, se puso un delantal, encendió un Kamado y cocinó unas pavitas. La aceptación fue inmediata, y en ese instante concretó sus 3 primeras ventas ventas.

Béraud con su Kamado.
Béraud con su Kamado.

El Kamado no tardó mucho tiempo en convertirse en un éxito: sorprendía gratamente al público por brindar la posibilidad de cocinar a las brasas en un lugar cerrado, sin humo y mínimo olor con un gusto sorprendente. Con el tiempo, Béraud comenzó a interiorizarse en la materia y se convirtió en el primer y único productor de Kamados en el país.

El Kamado es un horno hecho de barro cocido (cerámica) y posee alguno de sus herrajes de acero inoxidable. El sistema de cocción se da mediante un calor envolvente, que cauteriza y dora las carnes reteniendo la totalidad de jugos, colores y sabores. La temperatura se controla como una salamandra, regulando una ventilación inferior.

Para la combustión se utiliza carbón o briquetas, y para ahumar se puede utilizar romero, laurel, o astillas de madera de árboles frutales, entre otros. El Kamado se convierte en un gran aliado en grandes ciudades, ya que debido a su poca emanación de humo es ideal para patios, galerías, cocinas y balcones.

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Asimismo, el Kamado B10 (denominado así por su fabricante en Argentina), resulta mucho más ecológico que una parrilla convencional, ya que utiliza 1,3 kilos de carbón por asado, pero al apagarlo y volverlo a usar, encontrará que tiene además de cenizas, un 70% de carbón. En este punto, vale destacar que desde octubre del 2014 se prohibió en toda Europa el uso de parrillas al aire libre como la nuestra, ¿el motivo? excesivo consumo de carbón, olores molestos y peligrosidad, entre otras cosas. Es por eso que, en términos de sustentabilidad, el Kamado se perfila como sucesor ideal de las parrillas de domingo.

Además, a nivel estético, el Kamado es elegante, y debido a sus estudiadas proporciones y materiales inalterables, se integra perfectamente al espacio.

Para consultar las características del artefacto se puede visitar la página web www.kamadob10.com.ar, o dirigirse a la página de Facebook “Fanáticos del Kamado”. Allí, todas las consultas son respondidas de manera particular, con asesoramiento y celeridad.